El sueño del bebé puede convertirse en una de las mayores fuentes de dudas y ansiedad durante la crianza. Cuando estás cansada y escuchas consejos por todos lados (" no lo cojas en brazos que se acostumbra", "déjalo llorar que es bueno", "ya debería dormir toda la noche") es fácil sentir que estás haciendo algo mal.
Pero el sueño infantil no tiene nada que ver con que lo estés haciendo bien o mal. Es un proceso biológico y emocional que necesita acompañamiento, no conductas forzadas. En estas líneas te cuento los mitos más comunes sobre el sueño del bebé, y lo que realmente ocurre según la ciencia.
1- "Los bebés duermen toda la noche del tirón".
Realidad: Como ya supondrás, NO es cierto. Los despertares nocturnos son parte del desarrollo normal y ocurren incluso en niños mayores y adultos. El sueño infantil tiene ciclos más cortos y además en los primeros meses alternan periodos de sueño y vigilia más cortos que los de los adultos (es decir, que duermen menos tiempo seguido y más veces al día, tanto de día como de noche). Es entre los 6 y 12 meses cuando adquieren del todo el ritmo circadiano, es decir, la consolidación de un periodo de sueño nocturno más largo.
Por tanto, despertarse no significa que algo esté mal. A medida que el sistema nervioso madura, los despertare se espacian de forma natural.
2- "Si le das pecho por la noche, no dormirá bien"
Realidad: La lactancia nocturna es fisiológica y beneficiosa. Cuando el bebé succiona, esto supone un estímulo para la producción de prolactina (hormona clave para la producción de leche), cuyos valores más elevados se consiguen por la noche.
Lejos de impedir el sueño, amamantar calma, regula y ayuda al vínculo de conexión.
Se han descrito más despertares en los niños que toman lactancia materna, pero el tiempo total de sueño no parece disminuido en comparación con bebés que toman lactancia artificial, por lo que cabe suponer que esos despertares son más cortos y más llevaderos.
De hecho, en un estudio realizado en madres que daban lactancia materna y realizaban colecho, estas describían mejor sensación de descanso en comparación con madres de bebés que hacían lactancia artificial y dormían en su cuna.
3- "Si lo duermes en brazos, se va a malacostumbrar"
Realidad: Los brazos no malacostumbran, dan seguridad.
El contacto físico ayuda al bebé a regular su respiración, temperatura y frecuencia cardiaca.
Un bebé que se siente seguro puede relajarse y dormir mejor.
Lo que hoy necesita para dormir, con el tiempo lo irá sustituyendo por recursos propios
4- "Déjalo llorar, así aprenderá a dormir"
Realidad: El llanto sin respuesta genera estrés y desconexión emocional. Cuando un bebé llora, no lo hace para manipular, sino para comunicar una necesidad.
Dejarlo llorar no le enseña a dormir, solo a dejar de pedir ayuda. Parece que aprenden a dormir porque dejan de llorar cuando se despiertan, pero lo que ocurre es que simplemente han aprendido que nadie va a acudir en respuesta a su llanto.
5- "A los 6 meses ya debería dormir toda la noche del tirón"
Realidad: No hay una edad clave para que un bebé duerma toda la noche del tirón.
El sueño evoluciona con el desarrollo neurológico, la alimentación, los dientes...y cada bebé tiene us propio ritmo.
Lo que sí se ha visto en estudios, es que entre los 6 y 12 meses la mayoría consigue un periodo largo nocturno (descrito en los estudios como 5 horas seguidas).
6- "Si duerme contigo, nunca querrá su cama"
Realidad: Compartir habitación o cama no impide que un niño quiera dormir solo en el futuro.
La independencia se consigue desde la seguridad, no desde la separación forzada. Cuando los niños están listos, dan ese paso de forma natural y tranquila.
Por tanto, si te apetece hacer colecho con tu bebé, tan solo es recomendable que te informes previamente sobre cómo hacer un colecho seguro.
Como ya te habrás dado cuenta, cada bebé tiene su propio patrón de sueño, influido por su temperamento, entorno y nivel de desarrollo. Compararse con otros solo genera frustración. Aceptar su ritmo y el tuyo es la clave para encontrar el equilibrio familiar.
El sueño infantil no es un problema que haya que resolver sino un proceso que debemos acompañar con respeto y comprensión. Y cuanta más información tengamos, menos culpa y más confianza sentiremos.