Dormir poco es casi un sello de la maternidad y paternidad reciente. Pero, aunque todos se centran en el descanso del bebé, hay algo que no debemos pasar por alto: el sueño de los padres también importa.
Cuando llega un recién nacido a casa, el cansancio puede volverse abrumador. Y no se trata solo de sentirse agotado: la falta de descanso afecta el estado de ánimo, la paciencia y la salud física. Como pediatra, sé bien el impacto sobre la salud y, como mamá sé lo que es tener que sobrevivir al sueño millones de veces interrumpido.
Hay que gente que lleva fenomenal levantarse por la noche, y también hay gente (unos cuantos afortunados) cuyos bebés duermen del tirón desde muy pronto. Por tanto (y como ya supondrás), estas líneas van dirigidas a todos los que no se encuentran en esos casos.
Si te preguntas cómo hacer para dormir mejor siendo mamá, quiero contarte que la respuesta no está en un truco mágico, pero empieza con algo que sí que podemos hacer: cuidarnos a nosotras mismas.
El autocuidado no es egoísmo. Es una forma de asegurar que podamos estar presentes, conectadas y emocionalmente disponibles al 100% para nuestros bebés.
Te cuento algunas formas sencillas de priorizar tu bienestar:
- Duerme una siesta mientras alguien se queda con tu bebé o mientras el bebé duerme
- Aliméntate con comida real, y no con ultraprocesados, café y azúcar. No hay por qué hacer comidas elaboradas para comer sano.
- Tómate 5 minutos para respirar (no hay por qué hacer meditación como tal, pero 5 minutos de calma y respiración controlada pueden hacer maravillas con nuestros niveles de estrés.
- Date una ducha sin interrupciones
- Si tienes pareja, organiza las noches de forma repartida para poder dormir unas cuantas horas seguidas (si das lactancia materna, organízate en función de cómo suela hacer las tomas).
Como puedes ver, para casi todas las ideas aportadas, necesitas de alguien más que te ayude. Con eso quiero llegar a la idea más importante y básica:
PARA PODER CUIDAR, LAS MADRES TAMBIÉN TENEMOS QUE SER CUIDADAS.
Tenemos que saber pedir ayuda cuando la necesitamos. Tenemos que tener claro que no podemos llegar a todo. Y tenemos que procurar rodearnos de una red de apoyo lo más sólida posible.
Hoy en día mucha gente vive lejos de sus familiares, que antes eran la red de apoyo más segura y disponible. En estos casos es de vital importancia rodearse de amigos de verdad que puedan ser parte de esa red.
Otra cosa importante a tener en cuenta, son nuestras expectativas con respecto al sueño de los bebés. Esta claro que los primeros meses son un torbellino de emociones, hormonas alteradas y es conveniente saber que es fisiológico (es decir, completamente normal) que el bebé duerma a intervalos cortos tanto de día como de noche. Tú bebé está aprendiendo a dormir fuera del útero y tú estás aprendiendo a adaptarte a una nueva rutina.
Así que, bajar las expectativas es una forma de ganar paz mental. En lugar de buscar noches sin despertares busca momentos de descanso real, tanto en la noche como en el día.
Y sobre todo, abraza esta etapa, porque aunque ahora mismo no te lo parezca, pasa muy rápido. Abrázala y ríete del caos:
De la taza de café recalentada 3 veces.
De la camiseta recién puesta limpia que ya tiene manchas de leche.
De la conversación que olvidaste a mitad de la frase.
De los mensajes por contestar y las tareas acumuladas.
Así que, en los peores días, recuerda: aunque el cansancio sea real, una madre puede con todo y más. No necesitas hacerlo todo, ni hacerlo perfecto, solo necesitas cuidarte a ti y cuidar a tu bebé.